El Colegio de Abogados de Lima es el colegio de abogados más antiguo de Sudamérica. Su historia comenzó mucho antes de la independencia del Perú, en una época en la que la abogacía era todavía un oficio en construcción. Fundado por Real Cédula del rey Carlos IV el 31 de julio de 1804 —un decreto del monarca español—, el CAL ha sido testigo y protagonista de cada etapa de la vida republicana del país. No es solo la institución gremial más antigua del Perú. Es un faro que ha guiado la construcción del Estado de Derecho, la defensa de los derechos fundamentales y la consolidación de una abogacía comprometida con la justicia.
Este 31 de julio, el CAL cumplió 222 años de vida institucional, y lo celebró con una serie de actividades conmemorativas que resaltaron su legado, su trayectoria y su compromiso con la abogacía y el país.
Los orígenes: de la Hermandad a la Real Cédula
La historia del Colegio de Abogados de Lima no comienza en 1804, sino décadas antes. En 1726, durante la administración del virrey José de Armendáriz, se formó la “Hermandad de los Abogados” en la ciudad de Lima, reuniéndose bajo el respaldo de la Compañía de Jesús. Fue el embrión de lo que hoy conocemos.
Tras la expulsión de los jesuitas por las reformas borbónicas, la hermandad se disolvió. Sin embargo, la necesidad de contar con una institución que aglutinara y regulara a los abogados de la capital perduró. En 1777, el Visitador General de Tribunales, José Antonio de Areche, fue autorizado por Real Orden del 31 de julio de 1778 para establecer en Lima un “Colegio de Abogados” semejante al de Madrid.
El camino no fue sencillo. El 25 de noviembre de 1779, Areche designó la primera Junta Directiva del Colegio, pero el virrey rechazó dichas órdenes porque comprendían una usurpación a sus funciones. El intento fundacional de 1779 fue anulado. Pero la voluntad de los abogados de Lima era más fuerte que los obstáculos. Finalmente, el 31 de julio de 1804, el rey Carlos IV expidió la Real Cédula que daba vida oficial al Ilustre Colegio de Abogados de Lima.
Desde entonces, el CAL ha sido el hogar de la abogacía peruana. Su lema —”Orabunt Causas Melius” , que se traduce comúnmente como “Defenderán la Causa Mejor”— no es una frase decorativa. No se refiere a cualquier causa, sino a aquella que es justa. Es un recordatorio de que la abogacía no es un oficio neutral, sino un compromiso con la justicia.
Una celebración con altura institucional
La ceremonia central del 222° aniversario se desarrolló en un ambiente de profunda solemnidad y compromiso gremial. La decana Delia Espinoza Valenzuela reafirmó el compromiso de su gestión de fortalecer la institución, impulsar mejores condiciones para los agremiados y consolidar al CAL como la auténtica conciencia y voz jurídica de la Nación.
Las celebraciones incluyeron una paraliturgia —una ceremonia religiosa sin la Eucaristía— de acción de gracias en el renovado Auditorio “José León Barandiarán”. El auditorio lleva el nombre del eminente jurista peruano, reconocido tratadista del Derecho Civil. También se restableció la Escolta del CAL, una tradición que reafirma los valores, la identidad y la tradición institucional que distinguen al Colegio.
La jornada se extendió más allá de los actos protocolares con un evento ciclístico que convocó a agremiados y familiares, mostrando que el CAL también celebra en comunidad. Cada uno de estos actos no fue un mero ritual; fue una declaración de principios. Una manera de recordar que el CAL no es una institución más, sino un pilar de la democracia y la legalidad en el Perú.
Un legado que se proyecta al futuro
El 222° aniversario del CAL no es solo una oportunidad para mirar al pasado, sino también para proyectarse al futuro. La abogacía peruana enfrenta desafíos complejos: la digitalización del ejercicio profesional, la defensa del Estado de Derecho en un contexto de crisis institucional, la necesidad de una justicia más accesible para todos los ciudadanos.
El CAL, con más de dos siglos de historia, está llamado a liderar estas transformaciones. La actual gestión, bajo el liderazgo de la decana Delia Espinoza, ha priorizado la modernización de los servicios, la defensa de los agremiados y la construcción de una voz institucional clara y firme en los debates nacionales.
Como señaló la decana en la ceremonia, se trata de consolidar al CAL como la auténtica conciencia y voz jurídica de la Nación. No es una aspiración menor, pero está al alcance de una institución que ha sabido reinventarse durante 222 años sin perder su esencia.
El CAL en cifras:
- 222 años de historia institucional, desde 1804.
- Fundado por Real Cédula del rey Carlos IV.
- Más de 104,000 agremiados que conforman una de las comunidades profesionales más grandes del país.
- Sede principal en Miraflores (Av. Santa Cruz 255), con sedes descentralizadas en Lima Centro, San Isidro y Lima Norte.
- Lema institucional: “Orabunt Causas Melius” (Defenderán la Causa Mejor).
El Ilustre Colegio de Abogados de Lima ha recorrido un largo camino desde aquella Real Cédula de 1804. Ha sido testigo y protagonista de la historia del Perú, y su compromiso con la justicia y el Estado de Derecho sigue más vigente que nunca. En este 222° aniversario, la invitación es a todos los agremiados y a la ciudadanía en general: conocer, valorar y fortalecer una institución que, durante más de dos siglos, ha sido la conciencia jurídica del Perú. Porque la historia no se mira desde fuera. Se construye día a día, con cada decisión, cada defensa, cada causa justa.





